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Cultura
16 May 2021

Olga Noemí Sánchez: “Cuando el libro está impreso y va a las manos del lector deja de ser tuyo”

Por: Gabriela Sánchez.
Memorias en el tren Sarmiento, publicado en Castelar Digital, inspiró Estaciones, su primer libro de cuentos y relatos recientemente editado. Este año, además, está presentando junto a otras autoras emergentes, Antología Sorora: Mujeres hechas de historias. “Leer es mi cable a tierra”, señaló la escritora de Ituzaingó.
"Leyendo para un taller", así encontró Castelar Digital a Olga Noemí Sánchez vecina y escritora de Ituzaingó una tarde de mayo. Pero bien podría haber sido en cualquier ocasión ya que la lectura, junto con la escritura, ocupa buena parte de sus días. Reside en el oeste hace 37 años,  con un intervalo de seis que los transcurrió en Rawson, provincia de Chubut. Desde aquel entonces, el Ferrocarril Sarmiento, creado en 1947 cuando se nacionalizó el Ferrocarril del Oeste de Buenos Aires de 1857, formó parte de su cotidianeidad acompañando momentos de su vida diaria. Esperar en el andén, encontrar un asiento y el sinfín de eventos que pueden llegar a acontecer en el recorrido de Castelar a Once ida y vuelta; días, meses y años, sirvieron de inspiración para la creación de un cuento: Memorias en el tren Sarmiento. Presentado en la muestra final de un taller de escritura y publicado en el espacio Rincón Literario de este medio, su buen recibimiento la motivó a seguir escribiendo. De esta manera surgió su primer libro, Estaciones, editado este año a la par de una Antología de siete autoras.

El interés por la lectura llegó a su vida siendo apenas una niña de 8 años. “Desde chica siempre fui muy curiosa y vi algo ahí que me interesó descubrir”. En la etapa de la infancia en que los niños tienen eruptivas y deben quedarse en la cama, los libros eran su pedido recurrente mientras su hermano y primos elegían juguetes o cualquier otra cosa para pasar los días de reposo. “Arrancaron siendo historietas con más imágenes que cosas para leer hasta que teniendo una de esas enfermedades me trajeron de regalo Corazón de Edmundo D´ Amicis. A mí me impactó mucho. Era un libro grande, cuadrado y amarillo con un corazón rojo en el medio con muchas ilustraciones. Recuerdo que lo que más me había llamado la atención era un cuento adentro del cuento que se llamaba De los Apeninos a Los Andes, pero no me acordaba de qué iba. Y en la última Feria del Libro, en el 2019, en una parte de usados encontré una edición de Corazón chiquitito, de bolsillo. Leí algunas páginas pero en realidad fui directo a ese cuento. En sí trata de un chico que viajaba solo de Italia a la Argentina en búsqueda de su madre y los lugares que va recorriendo, distintas provincias incluso, y que todo el mundo lo ayudaba. Al leerlo de grande me sorprendió porque hoy con mentalidad de siglo XXI es impensado imaginarse a un niño tan chico viajando solo. Y, digo: ¿Qué habrá pasado por mi mente infantil para tener tan presente ese cuento?”, compartió la autora a Castelar Digital sus primeros recuerdos como lectora.

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Unos años después, continuó sumando títulos como Tres niñas y un secreto, de Rene Guillot, Verónica de Suzanne Pairault o Mujercitas de Louisa May Alcott. Y en la adolescencia apareció la escritura “como vía de escape”: “Quizás es típico de cualquier adolescente pero yo sentía que si a uno le pasaban cosas y los adultos lo minimizaban, uno se sentía incomprendido. Y eso yo lo volcaba al papel. Hasta los 15 años, que me regalaron un diario íntimo, agarraba hojas de los cuadernos y de la carpeta del colegio y escribía ahí. Si había tenido una discusión con mi papá o cosas por el estilo, todo. También poesías. Era más romanticona. Yo había empezado a leer alguna de las novelas de Corín Tellado que a mi mamá se le había dado por comprar y que estaban muy de moda. En ese sentido, mis escritos tenían que ver por lo general con amores no correspondidos. Una vez que terminé el colegio, empecé la facultad y comencé a buscar trabajo. Dejé de tener tiempo para escribir pero sí seguí leyendo”, explicó quién también es Licenciada en Sistemas recibida en la Universidad Tecnológica Nacional, carrera que desarrolló hasta su jubilación. Además es Organizadora de Eventos y estudió Marketing y Publicidad para micro-emprendedores.

Su afición por la literatura la acompañó durante estos años. Tal es así, que la llevó a participar y convocar a talleres por el mero placer de compartir lecturas y enriquecerse con las mismas. “Siempre entre todas mis actividades yo trataba de buscar el ratito para leer, lo necesitaba. Es mi cable a tierra”, comentó y continuó: “Cuando leo, me siento y, a veces, me gusta poner una música suave en inglés o instrumental para que no me distraiga y enciendo un hornito con alguna esencia agradable. Es decir, que también cuando voy a leer trato de crear el espacio y el ambiente para que me transporte lo que estoy leyendo”. Luego, comenzó a adentrarse aún más en este mundo al acudir a reuniones de escritoras y meriendas literarias. De allí, surgió la posibilidad de realizar presentaciones de libros y convertirse en “lectora cero”, al leer manuscritos de algunas autoras y dando su parecer antes de que sean publicados. Con todo esto pensó que tenía que “dar un paso más” y en 2019 inició un taller de escritura con la Profesora Analía Bustamante para reforzar los conocimientos que tenía. “Me di cuenta con las consignas que nos daba que empezaba a crecer como escritora”, expresó. A fin de ese año, su cuento creado allí, Memorias en el tren Sarmiento, fue publicado en Castelar Digital. “Tuve una recepción bárbara. Entonces dije: “Vamos, que es por acá”, concluyó.

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Este cuento es el que le dio origen a Estaciones (Séverled Ediciones, abril 2021). Olga que vivía en la capital se mudó a Ituzaingó en 1984 y para trasladarse a su trabajo tomaba frecuentemente el tren desde Castelar, ya que era la estación más cercana a su domicilio. De esos viajes sola, primero y luego, con sus tres hijos, iría tomando ideas sin saberlo, que le servirían de inspiración para sus producciones literarias años más tarde. En su primer libro realizó, a través de cuentos y relatos, una analogía entre un viaje en tren y las distintas etapas en la vida de una persona. “La protagonista empieza a contar cosas desde que es niña y lo que le va pasando hasta la adultez. Cada situación y qué le pasa en sus distintas edades es como cuando el tren para en las distintas estaciones. Y como cuando uno tomaba los rápidos, que del oeste a Liniers no paraban, y que las estaciones pasaban tan rápidas que no se llegaba a leer nada y de repente el tren comenzaba a  ir más lento, un poco es lo que le pasa a la protagonista de estos cuentos. Hay momentos que tiene mucha vorágine en su vida y hay otros que es más pausado. Si bien son ficciones en un punto van a tener algo en común con el lector. Por lo menos la impresión y la experiencia de gente que lo estuvo leyendo hasta ahora, inclusive más chica que yo, que hay situaciones que no vivió pero sí, dentro de su entorno familiar, le pasó a su mamá o a una tía. Algunas contienen pequeñas anécdotas de cosas que me pasaron y otras es todo ficción. Ameritaba en estas distintas etapas nombrar esas situaciones. Es de esos libros que te llevan a seguir leyendo hasta el final”, apuntó y añadió: “Uno entra, después, en un mundo desconocido pero que es hermoso. Cuando el libro ya lo tenés impreso y va a las manos del lector, deja de ser tuyo, un poco. Pasa a ser la interpretación que este le da”.

Este año, además, está presentando Antología Sorora: Mujeres hechas de historias (Dinastía Editorial, marzo 2021) que contó con la participación de siete autoras emergentes. Ella fue convocada a raíz de su intervención en algunos talleres. “En el grupo, formado en enero, se planteó que íbamos a tener más o menos diez páginas A4 cada una, era de estilo libre y el hilo conductor era hablar de cosas o situaciones que les pasan a las mujeres pero tratarlas sin juzgarnos. Eso también tiene que ver con el nombre del libro, donde se eligió la palabra “sorora” que es un término que empezó a utilizarse hace unos años y que tiene que ver con la unión, la fuerza y la comprensión empática de lo que le pasa al otro, sin criticar y sin juzgar. Uno podía escribir un cuento o un relato de diez páginas o distintas cosas como poesías. Yo participé con dos cuentos, uno un poquito más largo que el otro, y con cuatro poemas. Uno tenía que ver con violencia de género, otro con la soledad de vivir sola y los cuentos eran variados, uno trata el tema de los “hijos no queridos” por esas cosas que se decían, por lo menos en los setenta, de “tuvo una noche de sexo, drogas y rock and roll”. En la época del “amor libre” donde las mujeres no se cuidaban tanto y venían los embarazos no deseados y esos hijos por ahí no queridos. Hice un poema que se llama Los no de la niña que tiene que ver con eso, con sentirse no querido por venir al mundo cuando los padres no deseaban tenerlo. Y también uno escrito durante la pandemia, que tiene un mensaje esperanzador. Queríamos sacar la Antología para el mes de la mujer y pudimos presentarlo el 27 de marzo. La verdad que estamos re contentas porque dentro de poco nos entregan la segunda edición. En estos tiempos y por todo lo que se está viviendo, encontró su lugar”, comentó.

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“Empecé a escribir una novela, tengo veinte capítulos, pero entre publicar Estaciones y que me convocaron para la Antología, no seguí. Cuando veo alguna noticia o alguna nota que me llama la atención y que me vendría bien, lo anoto como parte de la investigación. Y ahí está, la tengo ahí, la voy a retomar cuando pase un poco el furor de las presentaciones”, finalizó Olga Sánchez que con “vivos” y encuentros virtuales en las distintas plataformas y redes sociales continuará con la difusión de ambos libros. Estaciones se puede adquirir en la tienda online de la editorial (Séverled), en las librerías de Ituzaingó Topaz y Efeso, y a través de las cuentas de Facebook e Instagram de la autora.


 
Gabriela Sánchez

Gabriela Sánchez

Periodista

Gabriela Sánchez es Periodista, egresada de TEA, especialista en cultura y rock. Se capacitó con profesionales roqueros como Alfredo Rosso y Sergio Marchi. Es vecina de Castelar con amplia experiencia en medios de la región y Colaboradora de Castelar Digital.

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Galería: Nuevo Puente de Padua

El primero de 13 puentes "herradura" fue inaugurado el 11 de junio.
El nuevo puente está ubicado a pocas cuadras de la estación de San Antonio de Padua.
Se trata de estructura modulares contruidas por el Astillero Tandanor.
Trenes Argentinos proyecta remplazar las barreras por puentes y aumentar las frecuencias del tren.
La vista hacia el oeste desde la altura del puente.